La Autoridad de Conducta Financiera (FCA) ha anunciado que las empresas que deseen realizar actividades con activos digitales deberán obtener una nueva autorización. Este requisito forma parte de la regulación de criptomonedas en el Reino Unido que se implementará formalmente en octubre de 2027.
Según el regulador británico, incluso las firmas que ya cuentan con registros previos deberán someterse a este proceso. De este modo, el Reino Unido busca establecer un estándar de supervisión más estricto para todo el ecosistema financiero digital.
El proceso de recepción de solicitudes comenzará oficialmente en septiembre de este año, permitiendo una transición ordenada para las plataformas. Esta medida surge tras la legislación presentada por el Tesoro a finales de 2025 para ampliar las reglas financieras existentes.
Asimismo, la FCA ha iniciado una fase de consulta para recibir comentarios sobre las normas propuestas para el nuevo marco. Por lo cual, las autoridades pretenden garantizar la transparencia en la emisión de tokens y servicios de intercambio. Por ende, las empresas deben prepararse para cumplir con requisitos operativos rigurosos próximamente.
Recientemente, firmas de gran relevancia como Ripple han obtenido registros bajo las actuales regulaciones contra el lavado de dinero (MLR). Sin embargo, este estatus no las exime de la obligación de revalidar su operatividad bajo el régimen de 2027.
La tecnología blockchain estará sujeta a estándares similares a los de los mercados de valores tradicionales según el nuevo plan. Además, la consulta pública abordará áreas críticas como los estándares para plataformas de intercambio y servicios de corretaje. Asimismo, se incluirán normativas para el sector de finanzas descentralizadas y préstamos digitales.
¿Podrá el nuevo régimen de la FCA atraer mayor capital institucional al mercado británico o será una barrera de entrada excesiva?
El endurecimiento de las reglas busca proteger a los consumidores y fortalecer la integridad del sistema financiero del país. Por otro lado, la industria teme que la burocracia excesiva pueda desplazar la innovación hacia otras jurisdicciones más flexibles.
No obstante, la FCA defiende la necesidad de reglas claras para evitar el fraude y la inestabilidad. De este modo, el Reino Unido aspira a convertirse en un centro global regulado para los activos digitales modernos. Por lo cual, la claridad normativa será un factor determinante para el éxito del sector.
La implementación total del marco en 2027 cerrará una brecha legal que ha existido durante varios años de incertidumbre. También se establecerán requisitos específicos para la custodia de activos y la gestión de riesgos operativos por parte de las empresas.
Por ende, el cumplimiento normativo se convertirá en la máxima prioridad para los proveedores de servicios de criptoactivos. Se espera que el diálogo entre el regulador y las empresas facilite la adopción de estas medidas sin interrumpir los servicios. Finalmente, la evolución de este proceso definirá el futuro del panorama criptográfico en suelo británico.
