BlackRock identificó a Ethereum como la red fundamental para la tokenización institucional en su 2026 Thematic Outlook. La firma acompañó la evaluación con iniciativas concretas y de alto valor que subrayan un giro estratégico hacia la emisión de activos del mundo real en blockchains programables.
BlackRock ha pasado del análisis a productos operativos que funcionan en Ethereum. Su BlackRock USD Institutional Digital Liquidity Fund (BUIDL), lanzado en asociación con Securitize, ha crecido rápidamente y se sitúa en el centro de ese esfuerzo.
BlackRock presentó esos números como validación de una estrategia de tokenización por fases: comenzar con productos del mercado monetario y de fondos, luego expandirse a clases de activos más amplias — acciones, bonos y, en última instancia, bienes raíces. La firma citó la seguridad de Ethereum, su ecosistema de desarrolladores y las integraciones institucionales existentes como razones para la preferencia.
Implicaciones de mercado y perspectivas
La aprobación de ETPs al contado de Bitcoin y Ether en 2024 ya atrajo entradas institucionales sustanciales, y otros participantes del mercado han anunciado productos tokenizados en Ethereum, incluidos CLOs tokenizados y emisores de ETF que exploran la tokenización de acciones.
Estos movimientos indican que las firmas financieras tradicionales están tratando la liquidación programable y la custodia on‑chain como herramientas operativas en lugar de experimentos.
Las proyecciones siguen siendo considerables y de largo plazo: Standard Chartered estima que los activos del mundo real tokenizados podrían alcanzar $2 billones para 2028, mientras que previsiones más amplias de la industria sitúan el mercado tokenizado total cerca de $11 billones para 2030.
Si la emisión, la custodia y la liquidez secundaria escalan según lo previsto, la tokenización basada en Ethereum se convertirá en una capa de infraestructura material para las finanzas institucionales.
Para inversores y proveedores de infraestructura de mercado, los próximos años pondrán a prueba dos supuestos vinculados: que Ethereum pueda sostener seguridad institucional y finalidad a escala, y que los marcos regulatorios permitan la emisión a gran escala y la liquidación transfronteriza.
Por lo tanto, los participantes del mercado supervisarán los lanzamientos de productos, las integraciones de custodia y los desarrollos regulatorios hasta 2028 y hacia 2030 como los indicadores principales de si la tesis de tokenización puede pasar de pruebas piloto a adopción generalizada.
