Analistas del sector prevén que el despegue de XRP hacia cifras de dos dígitos no será inmediato, requiriendo una etapa de acumulación prolongada en XRP histórica. Actualmente, el activo defiende la franja de soporte situada entre los 1.80 y 2.00 dólares, nivel que es un suelo sólido desde 2024. Expertos señalan que este comportamiento refleja patrones de 2017, donde la estabilidad precedió a movimientos explosivos y masivos de capital.
A pesar de que el objetivo macro apunta a los 10 dólares, los datos técnicos sugieren que la paciencia será vital para los inversores. Al mantener el rango de 1.91 dólares, la criptomoneda muestra una estructura equilibrada, aunque el indicador NUPL haya ingresado recientemente en la zona de capitulación. Este posicionamiento suele coincidir con fondos de ciclo, lo que históricamente genera rebotes significativos tras retestear soportes clave.
La dinámica actual se ve influenciada por la reducción en la toma de ganancias, tal como indica el ratio MVRV actual. Con una lectura de 1.23, muy por debajo de picos anteriores, el activo parece infravalorado, lo que facilita la absorción de oferta por parte de instituciones. Asimismo, el interés abierto en futuros acumula presión de compra, la cual podría actuar como combustible para la próxima ruptura.
¿Cómo afectará el historial de oscilación de precios a la confianza de los tenedores de XRP este año?
Para que el despegue se materialice, es imperativo que XRP recupere y consolide los 2.22 dólares en las próximas semanas de enero. Por otro lado, la tecnología del XRPL sigue expandiéndose mediante asociaciones, factor que fundamenta la utilidad real del token más allá de la especulación. No obstante, la actual congestión del mercado podría extender la lateralización, generando una ventana de oportunidad estratégica para posiciones largas.
En periodos previos, tras perder máximos locales, el par XRP/USD ha oscilado en rangos estrechos antes de registrar subidas de triple dígito. Si el patrón se repite, el precio podría gravitar cerca de los 2.00 dólares, fortaleciendo la base necesaria para un impulso hacia los 11 dólares. La clave reside en defender los mínimos, evitando así una invalidación técnica de la estructura alcista que se está formando.
Aunque las perspectivas de los 10 dólares son viables, el camino estará marcado por una rigurosa paciencia operativa por parte del mercado. El entorno de re-evaluación actual, donde la escasez en exchanges actúa como contrapeso, sugiere que el activo está preparando un movimiento mayor. Mientras los soportes críticos permanezcan intactos, la narrativa de una recuperación sostenida continuará atrayendo la atención de analistas globales.
