La compañía minera de Bitcoin, Bitfarms, ha provocado un rally alcista en las acciones de Bitfarms este viernes tras anunciar un cambio radical en su modelo de negocio. Según el comunicado oficial emitido por la directiva, la empresa trasladará su base legal de Canadá a Estados Unidos, transformándose en Keel Infrastructure para centrarse en centros de datos.
Este movimiento estratégico, el cual busca capitalizar la creciente demanda de computación de alto rendimiento (HPC), impulsó los títulos de la firma un 18%. De este modo, la organización deja atrás su identidad exclusiva como minera para posicionarse como un desarrollador de infraestructura avanzada para cargas de trabajo de inteligencia artificial.
Una transformación estructural hacia el mercado de infraestructura tecnológica
El proceso de redomiciliación, que culminará con una nueva incorporación en Delaware, permitirá a la entidad acceder a un vasto ecosistema de capital institucional estadounidense. Al simplificar su estructura corporativa, la empresa pretende optimizar su valoración en los mercados del Nasdaq y la Bolsa de Toronto, operando bajo el nuevo símbolo de cotización KEEL.
Asimismo, la firma ha comenzado a ejecutar un plan financiero sólido para respaldar esta transición, iniciando el pago de una línea de crédito de 300 millones de dólares. Con un desembolso inicial de 100 millones vinculado a su planta de Panther Creek, la directiva busca fortalecer su balance contable mientras mantiene una liquidez de 698 millones de dólares.
¿Por qué Bitfarms decide renunciar a su enfoque principal en Bitcoin?
La decisión surge tras una revisión estratégica anual donde se identificó que el mercado valora con mayor estabilidad a los proveedores de infraestructura para blockchain e IA. Al declarar que ya no son una empresa de Bitcoin, el CEO Ben Gagnon enfatizó que la prioridad ahora es la propiedad de centros de datos.
Por otra parte, la transición no significa un abandono total de sus activos actuales, ya que Bitfarms mantendrá sus sitios operativos en territorio canadiense durante esta fase. No obstante, el enfoque principal será la expansión en Norteamérica, donde la demanda de servicios de computación para modelos de lenguaje extenso y procesamiento de datos sigue rompiendo récords históricos.
Para finalizar, se espera que la votación de los accionistas el próximo 20 de marzo ratifique legalmente esta metamorfosis, cerrando el proceso definitivamente el primero de abril. Los analistas del sector seguirán de cerca esta evolución, la cual podría servir de modelo para otras compañías mineras que buscan diversificar sus flujos de ingresos en un entorno macroeconómico cada vez más competitivo.
