Grandes inversores intensifican la acumulación de ballenas en Ethereum adquiriendo más de 520.000 ETH en febrero, mientras el ecosistema DeFi sufre una contracción de 20.000 millones de dólares. Según datos de AInvest, este fenómeno evidencia una marcada divergencia entre el sentimiento minorista y el institucional, ocurriendo precisamente cuando el valor total bloqueado retrocedió significativamente desde noviembre.
La dinámica del mercado revela que, a pesar de que el TVL descendió desde los 75.600 millones de dólares hasta un mínimo de 51.700 millones en febrero, los grandes tenedores añadieron volúmenes masivos para compensar la distribución minorista. Este movimiento estratégico, iniciado con la compra de 120.000 ETH en diciembre, ha permitido absorber la presión de venta persistente en las plataformas de intercambio principales.
El soporte institucional frente al retroceso del sector DeFi
Resulta fundamental destacar que, según informes de Blockchain.news, el suministro en las plataformas de intercambio se redujo en más de 220.000 ETH, lo que sugiere una migración masiva hacia soluciones de custodia a largo plazo. Mientras los inversores minoristas se desprendían de sus activos, las entidades con gran capital fortalecieron sus posiciones mediante compras estratégicas y apalancadas.
Asimismo, la red muestra señales de una resiliencia técnica notable, donde el tiempo de espera para nuevos validadores se extendió hasta los 70 días durante este periodo de volatilidad. Esta saturación en el staking, sumada a una cola de validación que se mantiene sumamente activa, indica que los participantes no buscan una salida rápida, sino que prefieren comprometer sus activos en la seguridad de la red.
¿Cómo impactan las posiciones de alto apalancamiento al precio del activo?
Por otra parte, se han identificado apuestas direccionales de gran envergadura, incluyendo una posición larga de 200 millones de dólares en Hyperliquid con entradas cercanas a los 2.050 dólares. Estas maniobras de alto riesgo, ejecutadas por entidades anónimas, demuestran una convicción explosiva en la recuperación futura, estableciendo una zona de defensa crítica entre los 1.879 y 1.898 dólares por unidad.
No obstante, esta criptomoneda enfrenta un panorama donde la liquidez se ha vuelto más ajustada, aumentando el riesgo de liquidaciones en cadena si ocurren movimientos bruscos a la baja. La concentración de posiciones largas en manos de pocos actores podría generar una volatilidad extrema, especialmente si los flujos de los ETF institucionales continúan mostrando salidas netas de capital.
Mirando hacia el futuro, el mercado permanece atento a la implementación de las actualizaciones Dencun y Pectra, las cuales podrían actuar como catalizadores fundamentales para atraer nuevas asignaciones institucionales. Se espera que la combinación de un flotante reducido en los exchanges y compras estratégicas siente las bases para un repunte sostenido, siempre que la confianza de los inversores logre estabilizarse definitivamente.
