Pi Coin tocó un mínimo histórico el 20 de enero y registró un repunte de corta duración que los traders calificaron de frágil. Los datos de precios compilados ese día mostraron un mínimo cerca de $0.1502 y un rebote posterior hacia el área de $0.19, impulsado por un fuerte aumento en el volumen.
El 20 de enero, Pi registró un mínimo histórico alrededor de $0.1502; reportes alternativos sitúan el mínimo en $0.1523. El token luego se recuperó hasta aproximadamente $0.1868, con otros medios reportando impresiones intradía de hasta $0.189 o $0.207. La actividad reportada en 24 horas se disparó aproximadamente un 288.40% hasta $32,857,720 (unos $28 millones), lo que señala interés de trading a corto plazo más que un retorno amplio de profundidad de mercado, según la cobertura del 20 de enero.
Los saldos en exchanges centralizados disminuyeron ligeramente: Pi en manos de CEX se situó en aproximadamente 420 millones de tokens al 20 de enero, casi 7 millones menos desde principios de enero, lo que sugiere que algunos tenedores retiraron fondos tras la venta.
Estudios técnicos citados en la misma cobertura identificaron un doble suelo alrededor de $0.1523 con una línea de cuello cerca de $0.2835 y una vela martillo en el mínimo —patrones que pueden presagiar repuntes de corta duración, pero no garantizan reversión de tendencia.
Riesgos estructurales e implicaciones de mercado
A pesar de la breve estabilización del precio, tres cuestiones estructurales dominan el panorama a corto plazo de Pi. Primero, un gran desbloqueo de tokens—estimado entre 95 millones y 140 millones de Pi—está programado dentro de los próximos 30 días, lo que aumentará la oferta en circulación y probablemente añadirá presión vendedora.
Segundo, la liquidez en general sigue críticamente baja: los volúmenes semanales han caído aproximadamente un 99% respecto a las semanas pico que superaron los $10 mil millones en marzo de 2025, creando un mercado superficial propenso a la volatilidad y el slippage. Tercero, persiste la incertidumbre regulatoria y de listados, lo que disuade los flujos institucionales y restringe las opciones de on‑ramp, según la cobertura.
En el lado positivo, las métricas on‑chain y del ecosistema mostraron bolsillos de actividad: las transacciones de Pi en el cuarto trimestre de 2025 aumentaron alrededor de un 700% hasta 48.9 millones, y se señaló trabajo de desarrollo como una «All-in-One Payment Library». Sin embargo, esos avances aún no se han traducido en una base de liquidez duradera ni en un soporte de precio consistente.
Inversores, tesorerías y traders están ahora centrados en el inminente desbloqueo de tokens y en la dinámica de flujos que lo acompañará: ese evento pondrá a prueba si los recientes picos de volumen representan una demanda renovada genuina o un rebote transitorio en un mercado por lo demás delgado.
