XRP cayó a sus niveles más débiles en más de 1 año y cotiza alrededor de $1.44. Los analistas prevén que puede bajar hasta $1 a finales de este año si rompe los niveles de soporte clave.
Los datos de mercado mostraron a XRP cerrando cerca de $1.44, su cierre diario más bajo desde noviembre de 2024, y en algunos casos se llegó a vender por $1.40. El token perdió soportes clave que se encontraban alrededor de $1.60 y $1.47, niveles identificados por los analistas como críticos para la estabilidad a corto plazo.
Todo apunta a que una cascada de liquidaciones y un aumento de entradas a exchanges fueron los causantes, en esta ocasión, del bajo precio del token. Algunos analistas proyectaron objetivos a corto plazo en un rango cercano a $1.28 a $1.22 si continúa el impulso bajista.
En algunos casos, se prevé que XRP se encuentre por debajo de $1 y hasta $0.8 para fin de año, un escenario planteado como condicionado a la continuación de la debilidad del mercado.
¿Hasta dónde puede llegar XRP? Escenarios mixtos en el mercado
A lo largo de la semana, el deterioro del precio se vinculó a una presión de mercado más amplia, incluyendo la caída de Bitcoin por debajo de $70,000 que intensificó el sentimiento de riesgo. Las métricas de precio realizado agregadas se sitúan cerca de $1.48, aunque un quiebre de ese nivel pondría a muchos tenedores en pérdidas y reflejaría configuraciones vistas en caídas anteriores.
Las afirmaciones de que XRP se desplomó hasta su nivel más bajo desde la elección de Donald Trump en 2016 no son del todo ciertas, ya que XRP valía sólo unos centavos a finales de 2016, y la reciente caída por más fuerte que sea, no representa un mínimo histórico absoluto.
Para traders, equipos de custodia y oficiales de cumplimiento, las prioridades inmediatas son monitorear los flujos y el nivel de precio de $1.48, y observar si la venta disminuye. Si se rompe $1.00, los modelos citados por analistas sugieren un mayor estrés de margen y liquidez que podría ampliar las pérdidas de posiciones apalancadas y aumentar las salidas de exchanges.
Por tanto, los gestores de riesgo deben prepararse para una volatilidad aumentada y posibles impactos operativos en los flujos de liquidación y custodia.
