Los ETFs de Bitcoin al contado sufrieron salidas por $165,8 millones este jueves, acumulando retiros por $2.700 millones en lo que va de año según datos primarios de mercado. Esta tendencia, impulsada por una reducción del 21% en el volumen de negociación, sitúa al activo en su peor arranque anual histórico bajo el escrutinio de los inversores institucionales.
La capitulación actual refleja una fatiga en la demanda, dado que los fondos se aproximan a una racha de cinco semanas de flujos negativos. La actividad comercial ha caído a niveles mínimos no vistos desde diciembre del año pasado, lo que sugiere una retirada estratégica de las manos fuertes frente a un escenario macroeconómico que no termina de ofrecer señales claras de expansión.
La anomalía del ciclo post-halving desafía las proyecciones de crecimiento institucional
Este retroceso del 22% en el precio de Bitcoin durante los primeros cincuenta días del año representa una desviación estadística significativa respecto a ciclos previos. Al contrastar estos datos con investigaciones institucionales especializadas, se observa que Bitcoin suele cotizar entre tres y diez veces por encima de sus niveles de halving dos años después del evento; sin embargo, en 2026, el precio se mantiene estancado.
El impacto estructural es visible en el iShares Bitcoin Trust (IBIT) de BlackRock, que lideró las pérdidas semanales con $368 millones en salidas netas. Este comportamiento es inusual para el fondo más grande del mundo, especialmente cuando grandes gestoras han reducido su exposición operativa de forma drástica, como es el caso de Brevan Howard, que recortó su posición en un 85% durante el trimestre previo.
La red blockchain ha mantenido su integridad técnica, pero el sentimiento del mercado se ha visto lastrado por la ausencia de un choque de oferta real tras el halving de 2024. Mientras que en 2018 el mercado experimentó una corrección similar, la magnitud de las salidas en productos regulados en 2026 establece un nuevo récord de debilidad para un inicio de año fiscal.
¿Indica este éxodo de capital una capitulación definitiva del inversor institucional?
La correlación entre la caída de los flujos de los ETFs y la debilidad del precio de BTC subraya la dependencia actual del mercado hacia los vehículos financieros de Wall Street. Al revisar los documentos oficiales presentados ante los reguladores, se detecta que la falta de nuevas entradas de capital está forzando un rebalanceo técnico que podría prolongar la fase de consolidación lateral-bajista actual.
Para los próximos meses, será determinante observar si el nivel de soporte psicológico de los $60.000 logra contener la presión vendedora derivada de las redenciones de los fondos. El mercado aguarda una señal de reversión en los flujos diarios de los emisores principales, un hito que marcaría el fin de este inusual periodo de desinterés institucional en el activo digital.
