Las acciones de las principales firmas mineras experimentaron un repunte de doble dígito este miércoles, siendo impulsadas por una drástica reducción en la competencia computacional dentro de la red. Según Julio Moreno, jefe de investigación en CryptoQuant, la intensa tormenta invernal que azota actualmente a los Estados Unidos obligó a desconectar numerosos equipos, mejorando accidentalmente la rentabilidad de la minería de Bitcoin para todos aquellos operadores que lograron permanecer activos hoy.
Datos proporcionados por Barchart indican que TeraWulf escaló un 11%, mientras que Iren Limited y Cipher Mining subieron un 14% y 13% respectivamente, reflejando el optimismo del mercado financiero. Este fenómeno ocurrió poco después de que el hashrate global cayera a mínimos de siete meses, alcanzando apenas los 663 exahashes por segundo el pasado domingo, lo cual representa una contracción masiva del 40% en solo dos jornadas consecutivas de clima gélido.
Aunque la potencia informática se recuperó parcialmente hasta los 814 EH/s el miércoles, la red aún no alcanza los niveles previos de 1.1 zettahashes por segundo registrados recientemente. Debido a esta menor competencia por el procesamiento de bloques, el índice de hashprice subió a 0.040 dólares por terahash, beneficiando directamente a las compañías que mantuvieron su infraestructura encendida, demostrando que la resiliencia operativa puede traducirse en una ventaja económica significativa frente a competidores inactivos.
Eficiencia operativa ante el impacto del clima extremo en Norteamérica
Importantes disminuciones en la producción diaria de criptoactivos fueron reportadas por gigantes como Marathon Digital Holdings, cuya generación de bloques descendió de 45 a solo 7 BTC. De igual manera, Riot Platforms y CleanSpark limitaron drásticamente su consumo eléctrico para apoyar la estabilidad de la red eléctrica nacional, resultando en una reducción temporal de la oferta que, mediante la reducción de la dificultad, favoreció los márgenes de ganancia residuales.
Por otro lado, la firma Iren reportó una caída desde los 18 hasta los 6 BTC producidos diariamente, evidenciando la magnitud del impacto climático en la industria de activos digitales. El ecosistema Braiins advirtió recientemente que el frío extremo castiga severamente las operaciones con preparación insuficiente, siendo el reinicio de máquinas el momento de mayor riesgo para la integridad física de los costosos equipos, especialmente cuando no se cuenta con sistemas avanzados de control térmico.
¿Cómo impactará este reequilibrio técnico en la rentabilidad futura del sector?
El incremento observado en la rentabilidad de la minería de Bitcoin demuestra que la red posee mecanismos de autoajuste naturales ante eventos geográficos imprevistos de gran escala. No obstante, los inversores institucionales mantienen cierta cautela ante la volatilidad operativa, vigilando de cerca la recuperación total del hashrate global para determinar si las ganancias excepcionales obtenidas durante este periodo de baja competencia podrán sostenerse una vez que la totalidad de los mineros regresen.
Finalmente, el mercado aguarda los informes trimestrales para confirmar si este aumento en el flujo de caja logra compensar las pérdidas por inactividad operativa previa sufrida por algunas plantas. A pesar de las dificultades climáticas extremas, la confianza en el sistema permanece sólida, proyectando un escenario de crecimiento moderado para las mineras que demuestren ser capaces de operar bajo condiciones hostiles, fortaleciendo así la infraestructura subyacente de esta clase de activos financieros globales de forma sostenible.
