Durante la tercera mesa tĂ©cnica celebrada este jueves entre cabilderos y reguladores, el asesor Patrick Witt reorientĂł la discusiĂłn legislativa hacia un modelo de incentivos condicionados, segĂşn reportaron periodistas de Semafor. La propuesta busca mitigar el riesgo sistĂ©mico sobre los depĂłsitos bancarios que, segĂşn análisis de riesgo del Tesoro, podrĂan sufrir una migraciĂłn masiva si se permiten rendimientos pasivos irrestrictos, una preocupaciĂłn central documentada en el informe sobre stablecoins del Grupo de Trabajo del Presidente.
El eje central de la negociación, que involucró a representantes de Coinbase y la Asociación de Banqueros, radica en prohibir los rendimientos por saldos ociosos, una práctica que la banca tradicional considera competencia desleal directa. En su lugar, la administración sugiere permitir que terceros ofrezcan recompensas únicamente basadas en la actividad transaccional, transformando efectivamente la naturaleza del activo de un instrumento de ahorro a uno de flujo, similar a los programas de fidelización en pagos electrónicos.
El dilema estructural entre incentivos transaccionales y rendimientos pasivos
Esta distinciĂłn no es semántica, sino que redefine la arquitectura financiera del proyecto de ley, dado que alinearĂa a las stablecoins con los modelos de negocio de procesadores de pagos en lugar de bancos comerciales. Si bien ejecutivos como Stuart Alderoty de Ripple calificaron el tono de “constructivo”, la insistencia de Witt en eliminar el rendimiento porcentual anual (APY) sobre tenencias estáticas busca proteger la base de depĂłsitos que sustenta la capacidad crediticia de la banca regional.
A pesar de que el Comité Bancario del Senado no ha logrado el consenso bipartidista necesario para avanzar, la presión competitiva es el verdadero motor del estancamiento, superando incluso a los temores sobre la fuga de capitales.
Fuentes presentes en la reuniĂłn indicaron a la periodista Eleanor Terrett que, para las instituciones financieras, la amenaza no es solo la pĂ©rdida de liquidez estimada en $6.6 billones, sino la obsolescencia de sus márgenes, lo que explica por quĂ© grupos como el Bank Policy Institute debatirán mañana si aceptan este “trade-off” regulatorio.
HistĂłricamente, los intentos de regular las criptomonedas estables han chocado con la definiciĂłn de “valor”, y este nuevo enfoque de la Casa Blanca intenta emular la estructura de recompensas de las tarjetas de crĂ©dito. Al vincular el beneficio al uso activo, se desincentiva el atesoramiento masivo de capital fuera del sistema bancario asegurado por la FDIC, creando un compromiso tĂ©cnico que podrĂa desbloquear finalmente el avance del marco legislativo conocido como Clarity for Payment Stablecoins Act.
¿Podrá la banca tradicional absorber el impacto de los nuevos modelos digitales?
La viabilidad de esta propuesta depende ahora de la capacidad de los bancos para adaptarse a un entorno donde la velocidad del dinero sea recompensada por encima de la custodia estática. Mientras el Senado evalĂşa la estructura del mercado, la industria cripto debe decidir si renuncia a uno de sus atractivos más potentes, el rendimiento pasivo, a cambio de una legitimidad regulatoria que le permita integrarse formalmente en los rieles de pago de la economĂa estadounidense.
