En un escenario de creciente tensión financiera, las instituciones bancarias han manifestado su profunda preocupación ante la posibilidad de que las depósitos bancarios y stablecoins entren en una competencia directa. Según un reciente informe de Standard Chartered, se estima que la expansión de estos activos podría drenar hasta un tercio de los ahorros comerciales en Estados Unidos, lo cual representaría una pérdida de liquidez estructural para el sistema tradicional.
A pesar de estas advertencias, diversos expertos en política económica sostienen que, hasta la fecha, no existe evidencia empírica contundente que respalde una migración masiva de fondos. De acuerdo con datos de la plataforma analítica DeFiLlama, la capitalización total del sector alcanza los 308.15 mil millones de dólares, siendo esta una cifra récord que, según especialistas del Brookings Institution, sigue concentrada mayoritariamente en actividades propias del ecosistema criptográfico.
No obstante, el debate legislativo se ha intensificado debido a la propuesta de la Ley CLARITY, la cual contempla prohibir el pago de intereses en activos estables. Esta medida busca desincentivar que los ahorradores retiren su capital de las cuentas bancarias tradicionales, evitando así un riesgo sistémico de desintermediación que podría elevar los costos de financiamiento para las familias y empresas locales de forma drástica.
Disputa por el rendimiento pasivo y la estabilidad del margen financiero
La Asociación Americana de Banqueros ha priorizado para este 2026 la restricción de rendimientos en estos activos, argumentando que permitir intereses crearía una competencia desleal. Por ende, los bancos regionales se consideran los más vulnerables, ya que dependen significativamente del margen de interés neto, viendo amenazada su capacidad de otorgar créditos si los depósitos de bajo costo migran hacia infraestructuras basadas en blockchain.
Asimismo, figuras prominentes de la industria como Jeremy Allaire, director de Circle, han calificado estos temores de “absurdos”, defendiendo que la innovación tecnológica no socava la política monetaria. De este modo, los defensores de la tecnología argumentan que prohibir los intereses solo empujará el capital hacia mercados extranjeros menos regulados, debilitando la posición competitiva de la infraestructura financiera estadounidense frente a potencias como China.
¿Qué tan probable es que los reguladores europeos sigan el modelo restrictivo de Estados Unidos?
Por su parte, la Autoridad Bancaria Europea mantiene una postura cautelosa, indicando que el bajo nivel de adopción actual en la región no supone un riesgo inminente de dolarización. Sin embargo, reconocen que un aumento significativo en el uso de estos activos podría generar fricciones legales transfronterizas complejas, por lo cual el Banco Central Europeo supervisa de cerca el desarrollo de alternativas como los depósitos tokenizados.
Mirando hacia el futuro, la coexistencia entre las depósitos bancarios y stablecoins dependerá de la capacidad de los legisladores para equilibrar la seguridad con la eficiencia. Se espera que la votación final de la Ley CLARITY defina si los bancos deberán adaptarse a un entorno de mayor competencia o si el marco legal protegerá su rol tradicional como custodios exclusivos del ahorro público.
